Los roncadores nunca han estado solos. Aunque esto no les sirve de consuelo, entre los roncadores más famosos se cuentan George Washington, Abraham Lincoln, Franklin Delano Roosevelt y Winston Churchill, y también lo es el Príncipe Carlos según lo confidenciara Lady Di (Camila fue más discreta). Shakespeare (Sueño de una Noche de Verano y La Tempestad) y Molière (El Enfermo Imaginario) incluyen roncadores en sus obras.
Sin duda Don Quijote sufría de apnea de sueño obstructiva, pues Miguel de Cervantes lo presenta preso de delirios y alucinaciones haciendo una magistral descripción de varios desórdenes de sueño que incluye fuertes ronquidos eruptivos y, más tarde, una somnolencia habitual - que el Caballero de la Triste Figura trata de aliviar con la siesta. Sancho está roncando en la madrugada del día de la boda de Camacho, cuando es despertado, somnoliento, por Don Quijote - ¿estaría también él sufriendo de apnea de sueño?
Charles Dickens describe a 'Fat Joe', un sirviente de su personaje Samuel Pickwick, como muy obeso, fuerte roncador y continuamente somnoliento, al extremo de quedarse dormido golpeando una puerta. También Pickwick se duerme y ronca en reuniones, sobresaltando a los asistentes con sus fuertes ronquidos. El escritor tiene que haberse inspirado después de presenciar otros casos con estos mismos síntomas o haberlos sufrido en alguna medida él mismo. Desde luego, Dickens no podía saber que estaba describiendo con tanta precisión los síntomas de una apnea de sueño obstructiva, pero con ello entra en la historia de la medicina realizando la primera descripción del cuadro de la enfermedad. Es por ello que el síndrome de apnea de sueño obstructiva también es conocido como el Síndrome de Pickwick, desde que es mencionado así en 1956 cuando se empezaba a reconocerlo como un cuadro clínico definido.
Otro roncador famoso en la historia fue William Howard Taft, presidente de los Estados Unidos entre 1909 y 1913, quién sufría de una severa apnea de sueño obstructiva caracterizada por una excesiva somnolencia diurna, ronquidos e hipertensión. Solía dormirse y roncar en reuniones de gabinete o en el Congreso, en la ópera, en funerales y en iglesia, e incluso en una oportunidad conversando con la esposa del embajador de Francia, con riesgo de provocar un incidente diplomático. Curiosamente, no obstante que su hipersomnolencia era obvia y pública, su capacidad para gobernar nunca fue cuestionada oficialmente.
No se dormía en público ni roncaba menos Johannes Brahms, el famoso compositor aleman (1833-1897). En ocasión de su primer encuentro con Liszt y mientras escuchaba su famosa sonata en B menor, Brahms quedó dormido, para comprensible ofensa de Liszt. En otra ocasión, se durmió escuchando a Gustav Mahler e interrumpió el concierto en forma sonora, signo inequívoco de una apnea de sueño obstructiva, al igual que su obesidad y su ánimo depresivo e irritable que había adquirido ya a temprana edad.
También Salvador Dalí presentaba un cuadro - desde luego algo muy apropiado para un pintor - de somnolencia diurna, síntoma obvio de apnea de sueño. Se cuenta que estando consciente de que solía quedarse dormido en su sillón preferido, había adoptado el hábito de colocar sobre sus rodillas una escudilla metálica y en su mano un objeto tal como una cuchara o un rosario. Al comenzar a dormitar, el objeto se deslizaba de su mano y el sonido en la escudilla de metal lo devolvía a la realidad.