viernes, 11 de mayo de 2007

Bochornos del roncador

Hemos escuchado casos, que si bien mueven a risa, distan mucho de serlo. Uno de ellos es el de una dama, alta ejecutiva de una empresa multinacional, que debe volar frecuentemente entre Santiago de Chile y Nueva York y debe hacer grandes esfuerzos para no dormirse debido a que por sus ronquidos es continuamente despertada por la azafata a pedido de los demás viajeros, debiendo soportar las miradas de ira o burla contenida de sus compañeros de viaje.

Testimonio fotográfico publicado por un viajero irritado en http://www.flickr.com/photos

‘Mi vecino roncaba como un camión semi-trailer y tuve que soportar 12 horas de vuelo en su compañía’.

En este caso particular no hay duda que la obesidad es la responsable de la apnea de sueño que sufre el individuo.




Testimonio fotográfico publicado por un viajero irritado en http://www.flickr.com/photosww.flickr.com/photos

‘Este individuo estuvo roncando en el tren con el volumen de una sierra eléctrica por 14 horas continuas. Yo estaba sentado frente a él. No se lo recomiendo a nadie’.

Los roncadores severos están expuestos a aislamiento social.


Dormirse en la casa por causa de una apnea de sueño obstructiva, frente a un televisor o leyendo un libro, es simplemente un episodio más en la vida cotidiana. Pero dormirse y roncar durante una reunión de negocios, una conferencia, en un vehículo de transporte público, e incluso en misa o en el cine, es altamente bochornoso.

Muchas personas han confesado que declinan invitaciones para ir a cenar en casa de amigos ante este riesgo.

Este sea posiblemente el caso de Mr. Cougherty, quien se quedó dormido y roncando, sentado correctamente, durante una cena en un restaurante para sorpresa e hilaridad de los comensales vecinos.

Mr. Cougherty indudablemente sufre de apnea de sueño y ha sido vencido por la somnolencia.


Tenemos el testimonio de un paciente que desempeña labores académicas, quien hasta hace poco ignoraba que sufría de apnea de sueño obstructiva y que reconoce que se encuentra en un estado límite al borde de la depresión. Debe frecuentemente interrumpir sus clases solicitando permiso para ir al baño, dormitar unos minutos y luego refrescarse para reasumir, cada vez que presiente un estado de déficit de atención y está a punto de literalmente quedarse dormido y pasar bochorno frente al auditorio.


No menos bochornoso es quedarse dormido y roncar en un transporte público, tal como ocurrió con este individuo en un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York.

También él sufre de apnea de sueño y fue vencido por la somnolencia que lo afecta.



Algunos pasajeros de hotel - posiblemente se trata de pequeños moteles carreteros con paredes delgadas - han sido invitados a abandonarlo por las quejas de ocupantes de cuartos vecinos. Y roncar en hoteles con paredes delgadas no es carente de riesgos. En 1871 John Wesley Hardin, reconocido pendenciero y asesino, mató a su vecino de habitación en un hotel de Abilene, Kansas, con un disparo a través de la pared porque sus ronquidos no lo dejaban dormir

Así como en muchos lugares no se admiten fumadores, algún día veremos un cartel en la recepción del hotel que diga 'No se admiten roncadores'. El Albergue de la Trinidad de Arre, en Navarra, en el camino de Pamplona, ya ha tomado medidas al respecto. Así como muchos hoteles ofrecen cuartos para fumadores, este albergue ofrece, además de una habitación para enfermos o gente mayor, otra con 4 literas exclusivamente para roncadores. Simplemente nadie quiere convivir con roncadores.

Un médico de la Universidad de Minnesota estableció que el 12% de los roncadores que acudieron a su consulta excedían los 55 decibeles - el nivel de ruido máximo legal tolerado en ese estado durante la noche. Si no tuvieran la precaución de dormir con las ventanas cerradas, por aplicación rigurosa de la ley podrían ser detenidos y obligados a pagar una multa, además de sufrir el bochorno de ser conducidos en camisa de dormir al cuartel policial más cercano. Mal le hubiera ido a un tal Melvyn Swytzer, a quién en 1984 le fueron medidos 84,5 decibeles, el máximo nivel histórico comprobado a esa fecha según lo reporta el Libro de Guiness. Hoy, en 2005, se han comprobado registros muy superiores.

Roncadores somnolientos en lugares públicos
Fotografias de aficionados irritados por los ronquidos de sus vecinos
http://www.flickr.com/photos


Roncando en un transporte público, para molestia de otros pasajeros

Roncando en una librería, en plena calle y en el aeropuerto

Roncando durante el día en la casa, para hilaridad de familiares y amigos


























Todos estos individuos han sido vencidos por una somnolencia incontrolable probablemente originada en una apnea de sueño y al despertar no se acordarán haber roncado severamente en presencia de terceros.